El corazón tiene razones que la razón no entiende

¿Porque dejamos que nuestras emociones nos tomen por asalto y se enfunden nuestras vidas como marioneta de domingo? Hay momentos en mi vida en que me pregunto porque ciertas decisiones - las que tienen que ver principalmente con nuestro mundo emocional - son tan difíciles de tomar. Hace unos días estaba 100 % seguro de que la próxima vez que tuviera un encuentro con C* me pararía firme sobre mis dos pies, colocaría mis manos empuñadas en la cintura - en actitud de superhéroe o jarrón de Pomaire, como quieran verlo - y le diría con tono firme pero respetuoso "No tenemos nada en común, no nos gusta la misma música, ni somos afines en literatura, no sostenemos conversaciones inteligentes, socialmente somos incompatibles. Ni siquiera te interesa mi amistad de forma honesta, solo soy para ti un tipo utilitario, algo así como una navaja suiza emocional. Creo que debemos seguir rumbos distintos y olvidarnos de esta seudo amistad donde me repites cada 10 minutos la palabra amigo como si yo pudiera olvidar que no tengo otra alternativa en tu vida o talvez con el temor de que tú lo olvides". Bueno, todo esa verborrea quería soltarle en la cara, con la secreta esperanza de verla desmoronarse y que casi como toque divino su corazón se remeciera y descubriera asi de pronto, de sopetón casi, que ella me amaba. Empecé por no contestarle el teléfono, después de todo siempre hay alguna buena excusa para justificar no haberlo hecho "Estaba en el baño" "Tenia la batería baja" "Oh, no me había dado cuenta pues estaba dentro de mi chaqueta y no lo oí" "Se me quedo en el dormitorio". Hasta hoy había funcionado bien pues C* no volvía a insistir en las llamadas. Pero claro está no esperaba que se apareciese por mi trabajo. Entonces olvidé todo el discursillo preparado, olvide todas las razones por las cuales debía alejarme de ella. Por mi estomago solo revolotearon mariposas en frenesí y por mi mente solo se cruzaba el siguiente pensamiento "que puedo hacer para hacerte feliz". No podia dejar de perderme en sus ojos. No podía pensar en otra cosa que morder tiernamente esos labios carmesí. Imaginar que sus suaves manos acariciaran mi rostro y el perfume de su cuello en una apasionado abrazo.
Es triste que a mis 34 años sea incapaz de tomar las riendas de mi vida emocional y llegar al extremo de olvidarme de mi mismo frente a quien en realidad no dedica dos segundos de su vida para pensar en mi. Y más triste aun es tener a la mano alguien con mucho amor para dar, una compañera ideal, una amante excepcional que solo esta esperando que de mis labios salgan aquellas palabras que yo espero de otra.
No sé porque no puedo dejar de pensar en ella. Talvez por la misma razón por la que ella volvió con un tipejo que la maltrata, que no respeta su espacio y ni su individualidad. Por el mismo motivo que ella se siente enamorada de alguien que no solo la echó a la calle sin miramientos sino que además le espeto en su cara insultos que jamás un hombre enamorado le diria a una mujer. En una relación donde ella debe mentir si esta con otra persona aunque no este haciendo nada malo. Talvez a ella en el fondo le gusta ser maltratada. A lo mejor necesita de este masoquismo emocional porque siente que debe ser castigada por algún pecado inconsciente. Tal vez no se sienta digna de ser amada no solo como mujer sino tambien como ser humano. Tal vez en el fondo es lo mismo que me pasa a mi cuando me embarco en estas relaciones absurdas en las que me doy por entero pero restringido, con el corazón como doberman rabioso de amor amarrado por la correa de mi autocontrol con ganas de saltar sobre ella y descargar en su rostro un millón de besos suaves y apasionados. Donde me siento culpable dos segundos despues de haber sucumbido ante su encanto sin esfuerzo alguno de su parte. Quizas tampoco siento que merezco ser amado y por eso la historia se repite mientras sea esclavo de mis propios fantasmas. Y porque me siento enamorado como quinceañero espinillento cada vez que hablo con ella a tal extremo de no sentirme yo mismo sino más bien como actuando un papel en una obra cuyo libreto no me gusta, con un traje que me queda apretado y siguiendo un guion que deberia protegerme al distanciarme y envolverme con un halo de sabiduria y madurez pero que no cumple su función porque no soy sabio ni maduro. Solo soy un tonto que aun cree que puede enamorar con un gesto, con estar ahi cuando te necesitan, con tener la palabra justa en el momento justo. Pero eso solo te converte en un buen amigo. Porque ellas te ponen en es sitio inmediatamente cuando saben que gustas de ellas pero no corresponden el sentimiento. "Amigo", como odio esa palabra cuando sale de su boca. Cada vez que me la dice es como una bofetada en pleno rostro. Me pone esposas en mis muñecas y me manda a Siberia con un pasaje sin retorno en una aerolinea de segunda.


